HÁBITAT - El semáforo cumple 150 años .... y los que le quedan

 

El semáforo cumple 150 años... y los que le quedan

Sábado 26 ENE. 2019

Pese a las posibilidades que ofrece la conectividad entre vehículo e infraestructura, la señal más universal y longeva no atisba su adiós

La tecnología, que hace obsoletos muchos objetos que conocemos desde siempre, ahora amenaza a uno de los inventos que más ha hecho por la movilidad terrestre: el semáforo. Nacido el coche, pronto se hizo necesaria la regulación del tráfico, forjándose leyes como la Locomotive Act británica de 1865, que obligaba a todos los coches a contar con un señalizador, un hombre que con una lámpara o bandera roja caminase 60 metros por delante para advertir de su presencia.Tras ese precursor, el primer semáforo estático se instaló en Londres, el 10 de diciembre de 1868, frente al Parlamento británico. Inventado por J.P. Knight, un ingeniero de señales del ferrocarril, se parecía mucho a los usados en este. Tenía dos brazos con dos farolillos de gas en sus extremos, uno rojo y otro verde, para condiciones de baja luminosidad y había de ser controlado manualmente. Pero a los dos meses explotó, matando al policía que lo manejaba, lo que le hizo caer en desuso.

El invento reapareció en 1914 en Cleveland (EEUU) y se parecía mucho a su antecesor con dos luces, roja y verde, incorporando además un sonido. Pero era muy distinto, pues su inventor Morgan Garret, lo transformó en una señal autónoma, sin necesidad de manejo humano, y eléctrica. El semáforo, palabra de origen griego que significa el que lleva las señales, terminó de evolucionar cuando General Electric compró la patente por 40.000 dólares e incluyó la luz ámbar para dar margen de frenada a los coches.El semáforo aún tardaría 10 años en llegar a Europa: el primer semáforo eléctrico lo colocó Siemens en 1924 en la Potsdamer Platz de Berlín, el cruce más activo del continente en aquella época. En España el primero fue colocado en Madrid, en el cruce de Alcalá con Barquillo, en 1926, pues los pocos concesionarios de la época estaban en la cercana Gran Vía. Fiat, Chrysler-Seida, Renault y Citroën se repartían esos locales. Por cierto, en sus inicios las bases de los semáforos españoles estaban pintadas en rojo y blanco para que se vieran bien. Pero resultaban demasiado chillonas, adoptándose el verde oliva actual.

En 1961 se incorporó el significado de la luz explicada a través de un muñeco para ayudar a los peatones, sistema que se expandió por todo el mundo. Y para ayudar a los daltónicos, el rojo siempre se sitúa arriba o a la izquierda, como estándar mundial. La mujer peatón no llegó hasta 2004 y las parejas del mismo sexo hasta hace muy poco. Las bombillas led de bajísimo consumo o los paneles solares que lo dotan de energía también son incorporaciones recientes.Pero ¿supondrá la conectividad del coche con las infraestructuras el fin de los semáforos? En absoluto. Primero deberían contar con esa tecnología todos los coches, lo que aún tardará bastante. Además, hay parque rodante como motos, bicicletas etc, que aún lo equiparán más tarde. Finalmente, los peatones necesitan al semáforo para su seguridad. Por otro lado, esa conectividad necesitará repetidores de la señal inalámbrica que los semáforos se encargarán de acoger. Y otras tendencias podrían darles utilidades ahora inimaginables, como convertirse en puntos de recarga públicos para coches eléctricos.

Quizá el coche autónomo los convierta finalmente en innecesarios, pero pasarán tantos años hasta que todo el parque móvil del mundo deje de necesitarlos que estamos seguros de que ese día quizá no llegue hasta el próximo siglo. Mientras, el longevo semáforo seguirá ahí, prestándonos humildemente su gran servicio y haciéndonos la vida más fácil y más segura día tras día.

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